Letras…y Números

Feria Internacional del Libro, el evento cultural más importante de Guadalajara.

FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO EN GUADALAJARA

TEXTO POR Gabriel Contreras

1947 editoriales, 40 países representados, 17 mil profesionales del libro, 604 mil asistentes. Eso es, en números, la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Eso, sí, pero también mucho más.

Del 28 de noviembre al seis de diciembre los libros tienen la palabra. Estamos hablando de la FIL, un evento de dimensiones gigantescas realizado en el Centro de Exposiciones Expo Guadalajara, una convocatoria que se ha convertido en una auténtica tradición contemporánea, y un esfuerzo en el que participa un equipo inmenso, encabezado desde el año 2003 por Nubia Macías.

Lectores, estudiantes, maestros, autores y promotores de la lectura se dan cita en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, para compartir la más grande fiesta de las letras en la tierra de Juan Rulfo, el tequila, el tejuino, Juan José Arreola, el pozole y Elías Nandino.

Conferencias, presentaciones, talleres y espectáculos diversos conforman este evento, cuyo prestigio no para de crecer y cuyos ecos se extienden prácticamente a lo largo de todo el año. Alrededor de 50 millones de dólares es lo que deja como derrama cada emisión de la Feria Internacional del Libro en la economía jaliciense. Así, su perfil sólo puede ser definido como fructífero, generoso y pleno. Así también gran número de editores, restauranteros, hoteleros, músicos, escritores, maestros y promotores culturales son beneficiados por este gran evento que, año con año, transforma el paisaje de esta capital en un terreno propicio para el pensamiento, el diálogo y la concordia.

Cada año, en los pasillos de la FIL es posible hacer un sueño realidad. En estos mismísimos corredores es fácil toparse con grandes firmas transformadas en gente de carne y hueso, desde José Saramago hasta Antonio Tabucci; desde Enrique Vila-Matas hasta Juan Villoro; desde Quino hasta Gabriel Garcia Márquez. Ellos son grandes firmas provenientes de Italia, Argentina, Brasil, Colombia y México. Ellos coinciden, de manera excepcional y asombrosa, en las mesas de debate, las conferencias y los fines de semana de la FIL. Todos, en su calidad de gente de a pie, recorren también los stands uno por uno, hurgando, buscando, comprando libros. Y de pronto se detienen, se secan el sudor de la frente, compran algún libro inesperado, y siguen su camino cargados de bolsas, confundiéndose con el público un poco común y corriente, es decir con todos nosotros.

A base de insistencia y creatividad, la Feria Internacional del Libro de Guadalajara se ha posicionado como uno de los grandes festivales culturales de México, pero también como un motor económico para la ciudad, según lo asienta Nubia Macías, quien no para de firmar acuerdos, estrechar lazos y establecer perspectivas internacionales a lo largo del año. Ella añade que esta Feria destaca como una de las convocatorias de mayor peso en el escenario cultural del continente.

La socióloga y comunicadora originaria de San José de Gracia lo explica así: “su rango actual se ha logrado mediante el ofrecimiento constante de un programa literario y cultural que no sólo es atractivo para el público en general, sino que tiene como sello de fábrica una calidad indiscutible”.

De pensamiento joven, abierto, y decisiones contundentes, Nubia Macías nos permite asomarnos a la FIL como a un paisaje representativo de las nuevas tendencias sociales en México. Nuestra entrevistada asegura que la FIL ha creado un polo de atracción turística. Según ella, la gente acude a los stands y espacios de la Feria no sólo a comprar libros, sino también a disfrutar de una conferencia, un concierto, una exposición.

Macías está convencida de que la FIL atrae a más de 17 mil profesionales del libro de 40 países en forma sistemática a lo largo de cada edición, y afirma que este evento garantiza y significa, en sí mismo, una importantísima contribución económica para la ciudad, aporte que sólo resulta comparable, en términos de flujo de dinero, a la Semana Santa. Cuando nos remite a cifras, no acude a listas o reportes, sino a la memoria viva. “Calculamos que son cerca de 50 millones de dólares los que llegan a la ciudad gracias a la FIL, a través del gasto ejercido por nuestros visitantes.” A eso, claro está, habría que sumar las transacciones ligadas a la compra de libros, “y en ese sentido calculamos unos 40 millones de dólares”.

Macías está en contacto con la Feria desde 1987, en una relación prácticamente indisoluble.

En su agenda de trabajo se contemplan dos estrategias que se complementan plenamente: “la creación de públicos y la atención de profesionales. La FIL es el encuentro editorial más importante de México y del mundo iberoamericano, porque a ella acuden los más importantes compradores del libro y porque ha propiciado, a través de su programa de actividades y las jornadas de profesionales, un mercado de derechos para el libro en español”.

Y el otro elemento en su agenda es nada menos que el público, la formación de seguidores para los libros.

“Tenemos más de medio millón de visitantes, y son personas que no sólo acuden a las actividades literarias, sino que compran. Es un público de una fidelidad absoluta.”

A pesar de la crisis financiera internacional y de los aires de quiebra que recorren el ámbito industrial, la FIL cuenta hoy en día con una fuerza apabullante ya que representa, en sí misma, un fenómeno social.

“Cada año crecemos entre 8 y 10 por ciento la asistencia. Nuestra última cifra es de 604,012 visitantes. Y para ello hacemos un trabajo muy fuerte en todo el país para promover la Feria, y a Guadalajara como un destino de turismo cultural.”

¿Cómo contribuye la FIL a la promoción de la lectura y la creación de niños y jóvenes lectores en México? La pregunta pareciera moverse sobre la mesa. Y Nubia Macías responde prácticamente de inmediato: “la FIL es una fiesta de los libros y la lectura. Aunque en realidad esa no es nuestra labor fundamental, la promoción de la lectura es un terreno que nos preocupa. A través de nuestro programa de actividades, tenemos toda una línea de trabajo orientada a la creación de nuevos lectores, un evento que se llama Mil jóvenes. Otro evento es Los lectores presentan, convocatoria que permite que gente común y corriente sea quien presente las novedades literarias y se siente con los autores. Otro más, El placer de la lectura, es un programa en el que el público puede sostener charlas con los escritores, pero desde su papel como lectores”.

Por si todo eso no fuera suficiente, en la FIL se han creado encuentros como el de Promotores de Lectura, un espacio en donde se propicia un diálogo de experiencias y se busca reforzar esta red de profesionales, ligados de manera plena a la niñez y la juventud mexicana.

Otro aspecto importantísimo de subrayar: “FIL Niños es nuestra cantera a futuro; en este espacio atendemos a más de cien mil niños de escuelas y en visita libre cada año, niños que tienen en la Feria no sólo talleres y espectáculos que los acercan a la lectura, sino para los cuales también muchas veces es el espacio donde adquieren su primer libro”.

La FIL es, en definitiva, la más sólida manifestación de la cultura de la palabra impresa en el México de hoy.

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